2008, 2009 No pensé que en esos años tales sucesos podrían marcarme de tal manera...
En verano del 2008 falleció mi Yaya y en Semana Santa del 2009 falleció mi Yayo.
Hay tantos recuerdos vinculados a ellos que mas de una vez me han abrumado.
De mi yaya lo que mas recuerdo era su protección y cuidado hacia sus nietos. Ella fue catequista pero lo tuvo que dejar por diversos motivos, mi primer año de catecismo hubo un problema y la catequista que tenia asignado el grupo en el que yo estaba no acudió o se ve que no podía ejercer de catequista, así que mi yaya a pesar de sus problemas, se hizo cargo de mi grupo para darme catecismo a mi...
No miento al decir que al escribir esto hay algo dentro de mi que se me remueve y me emociona de alguna manera, que a la vez noto como me arropa.
También recuerdo que siempre que iba a su casa siempre tenia algo de comida que había sobrado para que yo me lo comiera. Y si eso fallaba no había reparo en hacerme un bocata de lo que yo pidiera o incluso alguna vez hizo natillas, mis primas, mi hermano y yo tan cafres y cabezones que eramos que por comernos las natillas antes nos las comíamos calientes.
¿Como olvidar sus galletas de pollo? ¿Sus albóndigas con tomate? Hasta las lentejas me gustaban de ella...
Mi yayo... Ese hombre que yo lo recuerdo tan grande, gigantesco y tan bueno...
Recurríamos a él siempre que teníamos un problema técnico o mecánico con las bicis o balones o cualquier cosa. Hubo una época en la que me encantaba hacerle compañía en su cuartito donde el hacia sus cosillas con la madera... Recuerdo tan bien el olor de ese cuarto... Que si lo volviera a oler me vendrían todos los recuerdos de golpe pegándome un gran zarpazo en el corazón.
Un sabor especial me inunda la memoria al pensar en los momentos con mi yayo, hay dos cosas en especial... Una es la regaliz natural de raiz, muy a menudo le preguntaba si tenia regaliz para que me diera uno, creo que hasta tal punto que al final se compraba para el y para mi. También me regalo varias veces unas chuches, no son unas gominolas cualquiera. Son como unos gajos de Sandia, limon, naranja o fresa incluso, rebozados de azúcar y muy blandos... Soy incapaz de comerme uno de un bocado... Creo que es la chuche que mas disfruto porque me trae muchos recuerdos.
Una anécdota muy graciosa que siempre recordare... Fue una noche que mi prima y yo decidimos quedarnos a dormir en el campo con mis yayos, después de cenar salimos al porche a tomarnos un helado en las mecedoras y mientras hablábamos oímos una tos muy fuerte. Yo os juro que en ese momento me pareció oírla delante de mi donde habían unos arboles que apenas estaban algo iluminados por la luz del porche. Después de no saber de donde vino esa tos, mi prima y yo ya empezábamos a tener miedo y basto solo una risa de bruja para que corriésemos mas rápido que lo que jamas habíamos corrido para caer en los brazos de mi yaya temblando de miedo. Después salio mi yayo riéndose a carcajadas y claro, le calló la bronca de mi yaya.
Los hecho de menos más de lo que podría imaginar. Pero ellos fueron unos luchadores que lucharon los dos contra su enfermedad, cáncer, y estoy orgulloso de todo lo que hicieron y lograron. Me apena mucho que no puedan ver carnalmente en el hombre que me he hecho. Espero que estén tan orgullosos de mi como yo estoy de ellos.
Ese sueño se que no fue un simple sueño, os pusisteis en contacto conmigo... Fue tan real... Ojala se diera la ocasión otra vez...
La vida sigue y seguiréis en mis recuerdos. La vida sigue y seguro que sera dificil...
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